Miércoles, 29 de junio de 2011.
En el invierno de 2001, tras la caída de los talibanes, el Intercontinental de Kabul era el único hotel decente en el que podían alojarse los periodistas internacionales. Aunque decente es una palabra muy generosa -muchas habitaciones no tenían cristales en las ventanas, ni agua corriente, los cortes de electricidad eran constantes y la mugre era omnipresente-, era un lugar seguro en el que ...